
autos que viajan perpendiculares a la noche lluviosa de cemento brillante
explosión radiante de sombras vivas en lo oscuro del bosque agazapado
abandonado en el paradero solitario de la hora pasada
me quedo retrasado en el umbral del futuro.

En la noche
de los encuentros resueltos
de los cantos perplejos
la noche
acaecida
del término sustancial
en el tuétano aborrecido
por la Sacralidad
de los Santos ollejudos.
En la cirrosis prístina
de los resolutos
con hígados
embolutados
como esfinge
de sal aborrecida
sustancial e ingrávida.
Existe el amor.
la nocheveo aquellos dientes que no existen mientras me habla y me sorprendo de descubrir que aquel espacio es el espacio preciso en el cual su cigarro cabe. entonces mientras mueve sus labios descubro que los dientes que quedan justo alrededor de ese espacio están manchados de nicotina. me pide un cigarro mientras emocionado me dice muchas cosas que se transforman en pedir cosas de mi, no importa lo que sea, él debe de obtener algo de mi, yo debo desparramarme de algún sentimiento o desembarazar algo material. da igual lo que diga, su espacio vacío de dientes es un hoyo negro hipnotizante, llego a pensar que es un instrumento profesional vinculador que realmente, funciona. Me reviso los bolsillos tentado de darle mis sentimientos o mandarlo a la punta del cerro mientras observo la nicotina que mancha aquellos dientes viejos. No es mi problema y doy monedas de O’’Higgins a cambio de mi tranquilidad.
fin. la noche se abre ante mi sin obstáculos.